Para ligar; menos emojis y más gin tonics

En los tiempos que corren, el movimiento de abanicos y el cortejo en un bar, han quedado como cosa del pasado. De las 10 situaciones de flirteo que podría tener, 9 son online y solo una de ellas es ‘in situ’. Se liga tan poco de manera presencial, que de las pocas veces que he liagado en mi vida, no suelo darme ni cuenta. “¿Qué quiere decir esta mirada? ¿Por que me ha tocado la rodilla? ¿Puedo besarle así sin más, sin haber ligado antes en Instagram?…”.

¡Qué angustia! Pero tengo que decir, que alguna que otra vez, ha sido maravilloso y totalmente de imprevisto. Y ese imprevisto tiene una chispa brutal. Las redes sociales hacen todo más aburrido y sin gracia. Cuando tengo un match, me ilusiono: “¡Wow!, que chico más mono, seguro que escucha música francesa y pinta cuadros por las noches a la luz de la luna…” Me imagino miles de cosas sobre cómo es esa persona y cómo será la situación. Luego en el momento de la cita, descubro que no es guapo (si no que tiene un buen perfil y es muy fotogénico), que no pinta cuadros, ni luz de luna, ni ná.

Hablar con chicos a través de los píxeles hacen que idealice a la persona, y luego llegue una decepción. Es como el catálogo de ‘Ali-Express’. Algunas veces llega bien tu pedido, pero suele ser de mala calidad, y otras te llega un saca corchos eléctrico en vez de las zapatillas de andar por casa que te habías pedido.

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No sabemos ligar en la vida real

A veces, fantaseo con conocer a un chico en el transporte público. Esos momentos en los que te enamoras del rubio que está sentado en el mismo vagón que tú, y al cruzar una mirada; la sangre te bombea por todo el cuerpo a 200km/h. ¿Por que en ese preciso instante no tenemos la fuerza suficiente para decir: “¿Hey?, ¿qué tal?, ¿te puedo dar mi número?”. En fin, tu parada ha llegado y tienes que bajarte del vagón dejando pasar el amor de tu vida.

A veces ha sido tal la fijación que he tenido con alguna de estas criaturas efímeras, que decidí hacerme una carpeta en el carrete de la cámara para ir acumulando los bellos rostros que hay por el mundo. Un poco creepy e inservible, pero que me dan ‘chicha’ para crear un post como este o publicar las fotos en mi instagram secundario para comentar lo bueno que está, o simplemente contemplarlos como una obra de arte y sacar conclusiones: “Qué sola que estoy”, “¿Como hay gente tan guapa en el mundo?”, “Jamás tendré un novio así”, “Mañana me suicido”…

Debería empezar a tomar iniciativa y cada vez que vea un chico guapo, lanzarme a la aventura y hablar con él. No puede ser tan difícil. Aunque para que nos vamos a engañar, que alguien random te hable por la calle -así sin más- en 2017 es demasiado extraño y pueden tomarte por loco (que no dudo que no lo esté un poco). Quizás, me hago una tarjeta de visita de ligoteo, sólo tengo que dársela y salir corriendo.

*Tiii no nii: Atención atención, si alguno de estos hombres se ha identificado, que se ponga en contacto conmigo

Las cartas de amor ya no funcionan

No os penséis que solo hago de paparazzi, alguna que otra vez me he atrevido a dejar alguna nota o carta de amor en el asiento antes de irme (nunca he sido capaz de darla en mano). La última fue en un vuelo de Vueling. Alessandro, el azafato italiano que me sirvió un sandwich envasado.
Aquí confieso que me pedí ese bocadillo infernal para que Alessandro se acercase, pudiera leer el nombre de su chapa identificativa y así escribirle una carta confesando mi flechazo. Así que cuándo aterrizamos, dejé en mi asiento un cebo para que por narices leyera mi carta: Todos los plastiquitos del packaging y la botella de agua vacía en mi asiento. Fui listo, porque suelen recoger la basura durante el vuelo y de ese modo, no se hubieran pasado por mi asiento después. De manera que mi cebo era perfecto: una montaña de basura muy visible y en la cima, mi carta para Alessandro para que al bajar todos los pasajeros, la tripulación tuviera que pasar a recoger mi basura, y mi nota para Aless.

Ligar con un azafato de vuelingLigar con un azafato de vueling

Alessandro seguramente era un Hetero™, jamás recibí una contestación. ¡¿Alessandro por qué?! Pero ahora que lo pienso, los dos con el tipo de trabajo que tenemos, jamás hubiésemos coincidido en casa y yo paso de relaciones a distancia. Además, en Italia el matrimonio gay no está permitido.

Hablando de relaciones a distancia…

Cuando tenía 14 años, tuve un novio cibernético y fue muy guay. Estaba en Mallorca viviendo mi vida de adolescente gay precoz y como era de esperar, nadie más que cuatro gatos contados habían salido del armario. Era un momento de mi vida de experimentación, de conocer gente y en las tierras mallorquinas no había oportunidad de eso. Así que sin quererlo y sin saberlo me metí en una relación a distancia con una persona que podría haber sido un catfish. Pero no lo fué. Viví más de 6 meses enganchado a mi blackberry enviando PINGS de amor e incluso viajé en dos ocasiones para verle. Claro está, ahora mi percepción de las relaciones, de los chicos y del amor ha cambiado mucho, y jamás podría tener algo a través de un chat, donde un beso te salga por más de 150€ en un vuelo de Ryanair. Pero en aquel entonces, todo ese feedback era magia.

Ahora de vez en cuando me gusta hablar con gente muy interesante a pesar de que estén a miles de kilómetros de dónde esté viviendo. Te da ‘vidilla’ cuando estás aburrido en tu cama, o cuando te sientes melancólico y te gustaría dormir con alguien. Enchufado a Instagram empiezas a intercambiar algún que otro emoji ‘hot’ y te entretienes. Incluso, te ves yendo de vacaciones para tener un rollete de verano. Muy lejos de vivir una relación romántica. Lo único que quieres es subir un poquillo tu autoestima y pasarlo bien.

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El amor está en el aire

Internet es muy fuerte; todo el mundo liga con todo el mundo. Instagram es un Grindr encubierto y todos lo sabemos. Un emoji de monito tapandose la boca es igual a un “quiero foll*rte” de los de antes. Tus amigos gays intentan meter fichas a todo el mundo para tener el ratio reservado. Y a ti no te queda otra que hacer lo mismo. Yo por ejemplo soy más lista, y hago una convocatoria abierta, por que ahora me toca ser más directa. ATENCIÓN todo aquel que quiera conquistarme que envíe un correo a novios@kevinquebien.es o rellene este formulario de contacto. SE ABRE EL CASTING. Hoy en día tener novio es como el juego de las sillas; las parejas cambian muy rápido y cada día que pasa hay un puesto menos, un gay más guapo jugando y tu cada vez estás mas visto y feo.